Capítulo 70 —Te espedraré toda la vida
Maribel apretó los dedos alrededor de la taza de porcelana, sin mirarlo.
—No hay nada de qué hablar, Sergio. Vinimos por Pedro. Él está feliz, ya lo viste. Dejemos las cosas así.
—No, no puedo dejar las cosas así —insistió él, dando un paso hacia ella, obligándola a enfrentarlo—. Sé que esta conversación puede ser el infierno, sé que es difícil y que tienes todo el derecho del mundo a mandarme al diablo, pero necesito tenerla. No puedo seguir viviendo conti