29 Niñas.
— También eres mi hijo. — volvió a decir Eros, pero esta vez su voz salió como un susurro, y a Horus se le llenaron los ojos de lágrimas, jamás había visto a su padre sufrir de esa manera, no podía creer que él fuera el responsable de ese dolor.
— Lo eres, también eres mi padre, y estaré toda mi vida agradecido por eso, pero debes comprender que ya no soy un niño, y te juro que no moriré de amor como mi madre, mi corazón no se romperá papá, la princesa no me dejará, ya lo veras, lo juro, me ver