28 Es mía.
Gustavo descendió y abrió la puerta de las jóvenes, mirando de forma descarada las piernas de ambas, algo que a Estrella no se le paso por alto, la joven tenía mucho de su abuela Kimberly, en especial la timidez, por lo que se apresuró a tomar la mano de su amiga, algo que a Gustavo lo hizo sonreír.
— Palomita, si te incomodas porque alguien vea tus piernas lo mejor sería que las ocultes. — Isabella dejo de caminar al escucharlo, la pelirroja tenía la misma edad que su amiga, pero la diferencia