*—Sebastián:
No perdieron el tiempo.
Ni bien estuvieron encerrados en la habitación, Sebastián la tiró entre sus brazos para besarla con el fervor que sentía esa noche, comenzando a devorarle los labios como si quisiera arrancárselos, pero estaba loco por su esposa. Más bien, desde la primera vez que pudo besarla se volvió un obsesivo de Callen.
No podía dejarla ir, así que iba a luchar todo lo que pudiera para hacer que se quedara a su lado cuando al fin colocaran todas las cartas.
La levanto