*—Sebastián:
El día estaba muy pesado.
Las reuniones que tuvo durante el día más el encuentro temprano con aquel hombre, lo tenían agotado. Eran solo las cuatro de la tarde y ya quería irse a la cama. Sus ojos le dolían y gracias a Dios que se había quitado los contactos, las gafas eran más cómodas cuando se sentía pesado de esa manera.
Quería pronto llegar a casa y tomar a su esposa entre sus brazos, sin embargo, sabía que no sería tan fácil como en el pasado. Las cosas entre Callen y él estab