División 19.
—Hola —saludó un atractivo castaño de ojos miel—. ¿Tú eres? —cuestionó él.
—Yo...
—Sí, tú. No veo a nadie más aquí —dijo él con una sonrisa, resaltando lo obvio.
—Me llamo Noa, soy la niñera.
—Sí, ya recuerdo, creo que te vi en la cena de hace poco —respondió, poniendo atención a la morena frente a él—. Y dime algo, linda, ¿eres soltera o...?
—Francisco, llegas tarde —habló un rubio de semblante serio, saliendo del estudio—, pensé que ya no vendrías.
—Oh, sí, lo siento, Alex. Ayer la cosa