Mundo ficciónIniciar sesiónLa morena termina de vestirse después de que la calma volvió a su cuerpo, toques en la puerta la sacan de sus pensamientos y abre encontrando a Halif.
—Buenos días, Eva, —saluda con su habitual serenidad y amabilidad que lo diferencia bastante del otro rubio.
—Halif, me alegra verte de pie, —murmura nerviosa.
—Gracias y también te agradezco por permanecer a mi lado, —una pequeña sonrisa reluce en sus labios.
—No hay porque agradecer —sonríe. —Me tengo que ir, J







