27. La jugada audaz de Noah
Las puertas de acero del ascensor privado se cerraron con un clic sordo y firme. El bullicio de los cientos de periodistas que gritaban histéricos en el vestíbulo principal se cortó de tajo. Aquel estrecho habitáculo de paredes espejadas quedó sumido en un silencio ensordecedor. El cilindro de metal se elevó con suavidad, llevándolos a toda velocidad hacia la planta ejecutiva de Alistair Corp.
Noah retrocedió de inmediato. La Reina de Hielo se zafó del fuerte abrazo de Nathan de manera unilater