26. Una declaración impulsiva ante la prensa
El eco de la potente voz de Noah rebotó contra las paredes de mármol del vestíbulo principal de Alistair Corp. Aquella declaración pareció congelarse en el aire. Un silencio absoluto se apoderó de las cientos de personas en aquel gigantesco recinto durante varios y largos segundos. Ningún periodista se atrevió siquiera a respirar o moverse. Todos tenían la mirada clavada en la mano de la Reina de Hielo de Chicago, que aferraba con fuerza la mano de un hombre de rostro rudo sobre el podio.
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