AMARA
Estaba muerta.
La comprensión me golpeó con tanta violencia que mi cuerpo reaccionó antes de que mi mente pudiera.
Me di vuelta al instante, tropezando hacia atrás tan rápido que mi hombro chocó duramente contra el borde de la puerta. Un grito agudo se me arrancó antes de que pudiera detenerlo, el pánico surgiendo salvajemente a través de mis venas mientras prácticamente salí disparada de la habitación.
El olor me siguió.
Diosa de la luna, todavía me seguía.
Apenas logré pasar las cortina