T... tócame por favor.
La manada apareció a la vista cuando aceleró aún más el paso. Fue cauteloso con su entorno asegurándose de que ningún pícaro los hubiera seguido hasta la manada debido a su olor. Pasó a los guerreros en patrulla y no lo detuvieron sabiendo que era su Alfa. Llegó a su mansión y se detuvo en la puerta principal.
Notó que su cuerpo temblaba cuando se agachó sobre sus piernas tambaleantes. Ella tropezó, pero él la sostuvo con la cabeza y la ayudó a acercarse a la puerta. Una vez que ella agarró el