—No lo odié. Simplemente estaba enojada con él por ser mi guardaespaldas —dijo.
—¿Ustedes dos están saliendo? —preguntó Julián, mirando directamente a Luca, que estaba de pie en toda su altura, sosteniendo a Ángela a su lado y mirándolos con indiferencia.
—Si lo estamos —dijo Ángela tímidamente.
—Felicidades. Me alegro por ti —dijo Julián y Milo frunció el ceño.
—No lo soy. Es una locura. ¿Por qué saldrías con un chico del que solías quejarte? —Milo parecía enojado.
—¿Solías quejarte de mí? —pr