Su agarre sobre su cabello se apretó hasta el punto de que su cabeza estaba echada hacia atrás y tenía dificultad para respirar.
—¿Le dejaste tocar lo que es mío? —el explotó haciéndola temblar mientras las cadenas traqueteaban junto con el temblor de sus manos.
Ángela se mordió el labio inferior, evitando decir tonterías.
Estaba muerta de miedo. Fue estúpido de su parte enojarlo de esa manera. Ella sólo estaba cavando su tumba.
Pero la parte rota de su alma quería ver cuánto más podía atorment