Presente.
Un fuerte dolor en su cuello la hizo retorcerse mientras abría los ojos aturdida. Sentía como si le hubieran arrojado una tonelada de peso sobre los párpados y sentía su cuerpo como si una excavadora la hubiera atropellado un par de cientos de veces.
Tenía la boca tan seca como el desierto del Sahara mientras gemía. Su cabeza latía con un latido sordo e incluso le dolía la parte de atrás de los ojos.
Se sentía tan agotada y débil. Ángela intentó conectarse con su loba, pero estaba muy