Presente...
Su mano se extendió. Luca la agarró de la garganta en un agarre apretado y la sacudió.
Sus frágiles manos aterrizaron en su pecho mientras intentaba retroceder. Sus ojos se levantaron para encontrar su mirada oscura cuando las manchas de cobre se arremolinaban en sus tonos grises.
—Déjame ir —dijo Angela agarró su mano tratando de liberarse, pero su agarre era firme y un poco dolorosa.
—¿Por qué me pegaste? —el gruñó en su rostro haciendo que se estremeciera.
Los latidos de su coraz