Capítulo 119. Dicen por ahí...
Dejé que sus manos soltaran el moño de mi cabello y buscaran el broche de mi sujetador, entretanto yo acariciaba su cuello con una mano y con la otra intentaba quitar su cinturón.
Estábamos mal, muy mal… y fue en ese momento cuando entendí una sola cosa.
Keisi tenía toda la razón. Solo había un límite muy pequeño entre lo incorrecto y lo moralmente aceptable, y nosotros ya lo habíamos cruzado…
O casi, porque…
—Ari ¿Estás aquí?.
Y hablando de Keisi.
Me levanté de prisa y empujé a Daniel detrás d