Capítulo 110. Ni de broma
[CONTINUACIÓN]
Me quedo congelada, me quedo estática y… bien, no sé cómo… ¿Qué…? ¿Por qué es qué…? ¡Rayos!
Estoy sudando frío, mi cuerpo no para de temblar cómo si fuera un pequeño pollo en presencia de un hambriento león. Sus ojos me examinan muy atentos y no puedo reaccionar. Mis piernas tiemblan como si estuvieran hechas de gelatina y que él no diga nada me pone los nervios de punta. Ni siquiera sé si quiero que diga algo, porque ni yo sé qué hacer o qué decir. Tengo tantas palabras atoradas