Capítulo 24
Fue un momento maravilloso, me sentí amada querida, sus besos y sus caricias me hicieron sentir que el sexo lo podía disfrutar sin importar mi cuerpo regordete.
—Gracias… —le dije después, todavía tratando de recuperar el aire.
Luciano levantó la cabeza para mirarme.
—¿Por qué?
Tragué saliva.
—Nunca había tenido un orgasmo.
Se quedó en silencio. No dijo nada por unos segundos.
No pude evitar pensar en Daniel. En todas las veces que estuvimos juntos. En cómo todo giraba alrededor de