Capítulo 34
Antes de despedirme de Giorgio esa noche, decidí dejar las cosas claras.
No iba a permitir que creyera que estaba ganando. Lo miré fijamente y extendí la mano hacia él.
—Voy a ponerte unas condiciones —dije con la voz firme mientras sostenía su mirada sin bajar la cabeza—. Si realmente quieres que acepte este trato, vas a respetarlas todas.
Giorgio sonrió con tranquilidad. No parecía molestarle que le hablara de esa manera. Al contrario, daba la impresión de que disfrutaba cada vez