Capítulo 12
El sonido de la cachetada rompió el silencio de la playa.
Zack giró ligeramente el rostro por el golpe. Permaneció inmóvil unos segundos antes de volver a mirarme. Lejos de molestarse, sonrió de una forma que me hizo sentir aún más incómoda.
Yo respiraba con fuerza.
La rabia me hacía temblar.
—No vuelvas a hacer eso jamás —le advertí mientras daba un paso hacia atrás para marcar distancia. Mis ojos ardían de la impotencia y apenas podía creer lo que acababa de pasar—. Te di mi amis