Capítulo 27
Me quedé unos segundos frente a la puerta de la habitación de Ximena con la mano en la manija. Podía escuchar el sonido de las máquinas y sua gritos a las enfermeras desde afuera. Sentí miedo. No por lo que iba a ver, sino por lo que sabía que iba a decirme, como siempre se iba a desquitar conmigo por lo malo que le pasaba
Abrí la puerta despacio.
Ximena giró la cabeza en cuanto me vio. Sus ojos estaban rojos, hinchados de tanto llorar, la vi destruida como nunca pensé en la vida.