27 - No existe Holly sin Ezekiel.
— No hubo formas de agarrarlos. Cuando los alcanzamos, ellos ya se habían quitado la vida — informa Luis, a su jefe —. Esa es una de las políticas de ese mundo.
— ¡Maldita sea! Ellos estaban ahí — maldice Ezekiel. Camina de vuelta hacia su auto, donde es interceptado por el padre de su esposa, y lo toma de las solapas de su saco.
— ¿En mierdas te has metido?
— ¿Qué? — inquiere, completamente sorprendido.
— ¿Qué? Esa no es la respuesta que esperaba, Dankworth — comenta Arturo, su suegro, comp