Eran exactamente las seis de la noche; y Georgina se encontraba saliendo del hospital, mucho antes que sus compañeros. Afuera ya estaba esperándola Raúl, y a lo lejos, un Ezekiel sonriente los observaba, como si mostrarse fuese un delito.
Raúl tenía el corazón acelerado; esta era su primera cita y quería más que nada, que todo saliera bien; sin embargo, temía a que los nervios le ganen. Ante sus ojos, aquella mujer que se acercaba a él, era la más hermosa que alguna vez, haya visto. Dibujaba en