El semblante del hombre había cambiado drásticamente, y comenzaba a darse cuenta, de que esa mujer no iba a entender que lo que tenían, se había acabado; por ende, implicaba un problema en su matrimonio. Holly no era una santa, y menos una ingenua. Ella no iba a andar con rodeos y eso lo dejó claro aquella noche con su advertencia.
Bárbara fingió demencia, y sonrió al ver como la seriedad inundaba el rostro de su amado, era normal para ella, ya que nunca sonreía, pero cuando ingresó por esa pue