Leo
Sostuve firmemente la mano de Kaia mientras volvíamos a la casa que habíamos dejado por el día.
Nuestros pasos estaban llenos de una felicidad que no se podía ocultar en absoluto.
Justo al pasar por la puerta, una voz fuerte nos saludó.
—¡Mamá…—
Los pequeños pies del niño corrieron hacia adelante, haciendo que la mano de Kaia se deslizara de la mía.
Theon abrazó a Kaia con fuerza, enterrando su rostro en su estómago. —He estado esperándote.—
—Te extrañé muchísimo.—
Kaia sonrió, acariciando