Lo que Dorien sabía, y sabía bien, era que su hermano era un hábil estratega.
Había visto a través de su acto de cambiar de tema, pero sentía mucho respeto por su hermano, casi tanto como su padre.
Estaba dispuesto a dejarse llevar, siempre y cuando fuera en una dirección que él estuviera dispuesto a seguir.
—Tú, hermano, eres un verdadero peligro para esta manada, ¿lo sabes? —murmuró.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Reyland con indiferencia, dando un paso adelante.
A Dorien le tembló un músculo