Mundo ficciónIniciar sesiónMarian jadeó, dándole a Reyland un segundo para inhalar, antes de sumergirse de nuevo en él, cortándole el suministro de aire.
Ella se alimentaba de él, y él podía sentir cómo se desvanecía.
Al igual que en el lago, solo que ahora era él quien se asfixiaba, se ahogaba, perdía el sentido.
Marian, que parecía sentirlo también, se mordió la lengua para curar sus heridas, con sus ojos oscuros fijos en los grises y apagados de él.
Los ojos cansados de Reyland se abriero







