Pero sólo fingiendo. Porque ahora los brazos desnudos de Flynn están alrededor de mí, su cuerpo presionado contra mí mientras chapoteamos y jugamos, y Dios, se siente demasiado bien. Me giro, sin aliento, volviéndome hacia él, y...
Joder.
Flynn me devuelve la mirada. Sus pestañas están húmedas, más oscuras de lo normal y hay calor escrito en todo su rostro.
El mismo calor que se enciende en lo más profundo de mí, llenando mis venas con un fuego inquieto y deseoso.
Oh Dios.
Me relajo en sus braz