Por supuesto, la seducción es más fácil de decir que de hacer. Especialmente cuando el seducido en cuestión vuelve a evitarme como a la peste.
Aun así, estoy decidido a que esto suceda. Como dice Roxy, no se puede negar a la gran Piper Tylerford. Entonces, a la mañana siguiente, me seco el cabello, me maquillo y llego a la tienda con mi falda de la suerte: es corta, a cuadros y tiene un historial de cerrar el trato. Lo combino con un suéter color crema y mis botas de cuero negras hasta la rodil