Así empezaron a pasar los días, donde a veces Lisandro llegaba justo a casa y otras con tiempo de sobra, pero sabía que ya era un peligro y debía plantearse seriamente en decirle la verdad a Alexa… aunque si era sincero consigo mismo le gustaría seguir viviendo esa mentira para siempre porque le daba miedo imaginar que ella lo dejaría al descubrir la verdad y por eso prefería seguir guardando el secreto.
Por su parte Alexa empezó a notar algo curioso, ya que a veces veía que Lisandro tenía pues