Lisandro estaba feliz y tranquilo ya que ahora todo en su vida parecía normal y tomaba un buen curso para bien, las cosas empezaban a mejorar con su papá y hasta ya Aaron era alguien tolerable o se comportaba como un buen hermano.
Era un nuevo día y como de costumbre cierto pelinegro estaba ligeramente distraído de su trabajo.
- Dios… ¿y ahora que te pasa? ¿por qué no trabajas? – pregunto Jonathan al ver las muecas que hacia el pelinegro y parecía mirar a la nada.
- Es que estoy pensando.
- Cua