Los vampiros, las brujas, y los hombres lobos, estaban reunidos en la mansión de los FitzGerald. La alianza había sido todo un éxito. Ya todos estaban preparados para la guerra. Lo primero que harían, sería declarar la guerra a los humanos. Los niños, mujeres y bebés se quedarían en la mansión.
Lykos ya no tenía una mirada angelical, todo lo contrario, en su mirada se notaba una profunda sed de sangre, por alguna razón aquel lugar se le hacía familiar, una sensación cómo si fuera su hogar. La