La cabeza de la chica pelirroja daba vueltas, no entendía lo que le estaba pasando. Todos estaban afuera, bebiendo en honor a sus compañeros. No había nadie que pudiera ayudarla. No sabía en dónde estaba Andrew, tampoco sabía dónde estaba Nathan. Sólo quedaba intentar relajarse, aunque era imposible con el malestar que sentía en ese momento.
Todo empezó a oscurecerse. No sentía su cuerpo. Le costaba respirar y su corazón latía rápidamente. De repente, se encontró atrapada en una habitación oscu