Daysi estaba mirando por el enorme ventanal de su salón, que iba desde el suelo hasta el techo, en el departamento que vivía con Brandon en el centro de la ciudad. Ella se mordía las uñas con nerviosismo mientras que esperaba a Brandon regresar de su viaje a San Francisco, ya que él que la había avisado que estaba regresando a casa.
–Apártate de ese ventanal y deja de morderte las uñas, que me estás poniendo nerviosa Daysi y acabo de hacerme un tratamiento de belleza maravilloso, no vaya a ser