232: El León Despierta.
Narrado por William.
El sol de la mañana se filtraba a través de los ventanales del penthouse cuando me despedí de Helena con un beso que supo a promesa y a deseo. Sus labios aún tenían el sabor de la noche anterior, y sus ojos brillaban con una mezcla de cansancio y satisfacción que me llenaba el corazón de orgullo. Habíamos recuperado algo que creía perdido, algo que las sombras del pasado habían intentado arrebatarnos. Y por un momento, todo parecía perfecto.
—¿Volverás temprano? —preguntó e