20: El Rostro en el Espejo.
Al Día Siguiente.
William volvió del forense con el rostro gris y los ojos vacíos. No era tristeza. Era algo más profundo, más oscuro. No lo decía, pero se notaba que le pesaba el haber identificado el cuerpo de la mujer con la que había compartido su vida durante cuatro años, aunque nunca la hubiera amado.
Margaret me avisó con una seña desde la cocina cuando él entró por la puerta principal. Bajé las escaleras despacio, con Lucy todavía dormitando en el sofá de la sala de estar superior, desp