BUENA:
Ya es de noche y estoy recostada en mi celda mirando hacía el techo, la luz de la luna ilumina la pequeña celda a través de la pequeña ventana, junto a una mini bola de cristal qué me regaló Mariana.
Observo la luna y pienso cómo la vida de una persona puede cambiar tan solo en unos segundos.
Me envuelvo más en la vieja tela que me cubro, porque está empezando a hacer mucho frío.
Escucho como la puerta de mi celda es abierta.
—Pero pensé que hoy no vendrías Mariana…
Me quedo muda cu