—Sara, el señor Norton pregunta por ti —la voz de Vicky me hace detenerme de golpe.
—¿Para qué? —Solté sin pensar, viendo en la expresión de mi compañera de trabajo, que había sido un comentario desacertado—. Quiero decir… ¿te dijo para qué me necesitaba?
Ella se limitó a encogerse de hombros, aunque en la expresión de sus ojos había un ligero brillo que me hacía sentir bajo un maldito foco. ¿Estaría sospechando algo?
—Gracias, iré a ver qué se le ofrece —mentí, porque cuando ella se alejó, m