Miré a mi hermano y tenía la misma sonrisa que su mujer.
—¿Qué te parece tan divertido, Claudio?
—Nada, nada —rió mientras se metía otra patata frita en la boca, desviando la mirada.
Patricia volvió un momento después, riendo y sentándose al lado de mi hermano.
—Bueno, qué interesante. El mundo es un pañuelo, ¿verdad, Harvey? —dijo para provocarme, guiñando el ojo.
Fruncí el ceño mientras los miraba a los dos, parecía que estuvieran compartiendo un chiste privado. Estaba empezando a irritarme,