Estaban aterrizando en California, cuando los reporteros invadieron su espacio. Keila comenzaba a sentirse agobiada, por tanta atención, por lo que dio un paso al costado, alejándose del tumulto de personas. Se inclinó sobre sus rodillas para intentar respirar mejor, cuando dos pares de zapatos de posicionaren ante sus ojos.
— ¿Qué tienes, florecilla? ¿Te desespera tanta atención? — Levantó la mirada de golpe, y se enderezó en su lugar. Su cuerpo estaba rígido y al mismo tiempo, parecía temblar