~ Siena
Mis cortinas ondeando salvajemente me despiertan.
Abrí los ojos con un pestañeo y me di cuenta de que había dejado la ventana abierta. La lluvia cubría el suelo, formando un charco denso en la alfombra. Me levanté de un salto y la cerré de golpe antes de retroceder.
Debí estar tan cansado anoche que lo dejé abierto.
Frotándome la cara con las manos, dejé escapar un suspiro de exasperación. Desde que ese impostor me metió en el agua, no he podido dormir bien.
Recuerdo cómo me sentí al te