Matias
Mientras la penetraba, pensaba en la manera de matarla. No permitiré que le haga daño a Anashia. Primero mataré a Alexei y a ese imbécil doctor. Luego me llevaré lejos a mi pelirroja para que seamos felices. Cuando veo que está más que excitada y perdida, coloco mis manos en su cuello para ahorcarla. Natalia rápidamente abrió los ojos y se alejó, horrorizada.
—¿Qué demonios te sucede? —me miró fijamente, y sonriendo, le respondí.
—Estábamos jugando. ¿Por qué lo tomas a pecho?
—Eso no er