Anashia
—Anashia; que sorpresa— Susurro una voz conocida a mis espaldas, giré y lo miré nerviosa pero sin mostrárselo. Matías estaba sonriendo al verme, sin prestarle atención entré en la librería, esperando encontrar algo de paz entre los estantes. Pero al girar una esquina, me encontré de nuevo con él cara a cara. No podía creerlo, me estaba siguiendo, lo ignore pero al parecer no ld importo que lo haya ignorando, esta vez él me miró con una sonrisa irónica y menciona.
—Cuánto tiempo, me da