Mundo ficciónIniciar sesiónEl viento suave y gentil mecía con el vaivén de un baile silencioso la larga cabellera de Isobel, cielo y oro se miraron fijamente aquella mañana nublada donde el silencio reinaba, los muros de la vieja abadía lucían tan solemnes como siempre, majestuosos, recibiendo un día mas entre los muchos que ya había recibido desde hacía siglos, como un mudo testigo del paso del tiempo, aquellas paredes guardaban sepulcral y respetuoso silencio al reencuentro de dos que estaban destinados a encontrarse
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