Capítulo 86: El Amargo despertar de la traición
Narrador:
El aire en el dormitorio se sentía denso, cargado de un magnetismo asfixiante. Tras la tempestad de revelaciones que habían fracturado la realidad de los involucrados, el silencio no era paz, sino el preludio de un estallido volcánico.
Caín, con el rostro endurecido como el mármol y la mirada encendida por una mezcla de posesividad y tormento, dio la orden final. Su voz, gélida, cortó la tensión.
—Gabriel, llévatelo. Devuélvelo a la oscur