Capítulo 78 —La verdad que llega tarde
Narrador:
La voz de Caín irrumpió en el oído de Dilan como una presencia que no necesitaba permiso para existir. Bastó una sola palabra para ocuparlo todo.
—Dilan.
No era un saludo, nunca lo era. En su forma de decirlo había dominio, costumbre… y algo más peligroso todavía: cercanía.
Dilan apretó los dedos alrededor del teléfono con más fuerza de la necesaria. Tenía el pecho todavía contraído, la respiración irregular, la mente clavada en la imagen de Auror