Capítulo 58 —El peso de la eternidad
Narrador:
Cuando Ernestina llegó con el resto de las brujas, el ritual comenzó de inmediato.
No hubo discursos, no hubo pausas solemnes, no hubo espacio para el sentimentalismo fácil.
Después de una batalla como aquella, la muerte no admitía demoras.
—Empiecen —ordenó Ernestina con voz firme—. No podemos retener estas almas ni un minuto más.
Una de las brujas más jóvenes asintió y comenzó a repartir los círculos de sal y las bolsas de hierbas.
Los vampiros no