Capítulo 22 —El latido que desafía la eternidad
Narrador:
Caín despertó sin prisa, como si el tiempo hubiera decidido obedecerle por una vez.
La habitación estaba en penumbra; las cortinas filtraban la mañana y la convertían en una luz suave, casi tímida. Lo que sintió fue algo muy raro en su mundo: paz. Una calma profunda, pesada, instalada en la piel como una manta.
Aurora estaba encima de él, desnuda, rendida, con la mejilla apoyada sobre su pecho como si ese lugar le perteneciera. Su cabello