Capítulo 192 —El Amanecer de los Herederos
El jardín de la mansión resplandecía bajo un sol que, por primera vez, no parecía ocultar amenazas. Ernestina, con su porte severo pero con un brillo de orgullo inocultable en los ojos, terminó de ajustar el velo de Luz Esperanza. No era un momento de cuentos de hadas; era el cierre de una guerra que había durado siglos.
—Ya está —dijo Ernestina en voz baja, con la voz ligeramente quebrada—. Ve allí afuera y recuérdales a todos de quién eres hija. Eres