Capítulo 174 —El Nido de la Trinidad
El eco de la puerta del despacho al cerrarse fue el único sonido que rompió el silencio sepulcral que se instaló entre los tres. El aire se volvió espeso de inmediato. Dilan no podía quedarse quieto. Caminaba de un lado a otro del despacho de Caín con una energía cinética que recordaba a un huracán atrapado en una caja de cristal. Tenía el rostro encendido, la respiración acelerada y los ojos ámbar brillando con una intensidad que rozaba la locura.
—¿La han v